La gestión de Color. Impossible is nothing!

tarjetas de colores.

Nos movemos en un entorno visual, lleno de imágenes y color. Atrás quedó el tiempo gris, el blanco y negro, y hoy nadie concibe la comunicación gráfica sin la profundidad de detalles y emociones que nos aporta el color. Pero… ¿sabemos qué es? ¿cómo se forma? ¿cómo se reproduce en los distintos formatos?

Somos conscientes de la importancia de todas estas cuestiones en el sector en el que trabajamos, de la necesidad de trabajar juntos, diseñadores e impresores, clientes y proveedores, en la reproducción fiel y coherente del color en los distintos formatos.

Por ello iniciamos una serie dedicada a la gestión del color y su aplicación práctica en la industria gráfica. Hablaremos de fundamentos teóricos, de espacios de color, perfiles, calibración,… y consejos para garantizar la máxima fidelidad.

En resumidas cuentas, cuando nos referimos a la gestión del color hacemos referencia a la conversión controlada del mismo en los distintos dispositivos o soportes. Buscamos previsión (saber lo que va a salir) y consistencia (saber que saldrá siempre igual) del color en cada uno de los sistemas finales en los que vamos a visualizarlo.

Y no es tarea sencilla. Un mismo color en RGB o CMYK es interpretado de formas muy distintas según el dispositivo en el que se reproduzca (pantalla, impresora digital, máquina offset…), dando lugar a inconsistencias notorias en algunos casos. Para solucionarlo, y de nuevo simplificando mucho, la gestión de color trata de, partiendo de un resultado deseado (pongamos que el color que el diseñador prevé), aplicar las transformaciones necesarias a los valores RGB o CMYK para adecuarlos a cada dispositivo final.

Si pensamos que los posibles orígenes o fuentes de color son innumerables, y las posibles destinos o dispositivos finales también, tendremos la necesidad de un sistema que gestione de forma integral las transformaciones requeridas para ello. Así nos encontramos con las definiciones de espacios de color  o perfiles ICC  cómo solución al problema (no la única, ni mucho menos).

Entender bien qué son los espacios de color, los perfiles ICC y cómo la adecuada utilización de los mismos nos puede ahorrar muchísimos disgustos, será el siguiente paso a dar.

Mientras este paso llega… os dejamos un documento (en inglés) que nos ha gustado mucho cómo punto de partida: Why color management?

 

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